cuento 6 VERÓNICA

Leyenda Urbana

Carolina y Verónica eran dos jóvenes novicias de un convento, el cual, actualmente, es un colegio de Primaria y Secundaria. Estas jóvenes habían sido amigas desde la infancia y juntas habían decidido convertirse en religiosas.

Durante el último año de sus estudios se celebró en el convento una pequeña convivencia religiosa en la que participaron las otras congregaciones de la comarca. De una de ellas procedía un joven que había sido criado por los monjes debido a que su madre lo abandonó, este joven era bastante atractivo y Carolina se enamoró de él a pesar de sus votos. Por otro lado Verónica también se enamoró de él, pero lo mantuvo en secreto hasta que una noche Carolina fue a buscarla y la encontró en la habitación del joven acostándose con él. Carolina salió corriendo de la habitación gritando sin darle tiempo a Verónica de explicar que había renunciado a la vida religiosa y había decidido casarse con el joven.

Al ver que era imposible que Carolina atendiera a razones decidió acostarse y que ya hablaría con ella por la mañana. Pero esa mañana nunca llegaría para ella. Por la noche Carolina cogió las tijeras que usaban en los talleres de costura, las cuales estaban atadas a un lazo rojo para poderse colgar del cuello y así no perderlas. Esta se dirigió sigilosamente hacia el cuarto donde se hallaba Verónica durmiendo, se acercó a la cama, levantó las tijeras abiertas y se las clavó a Verónica en el pecho al mismo tiempo que esta gritaba su nombre.

Asustada por lo que había hecho, Carolina cogió el cuerpo de Verónica y lo enterró en el huerto del convento con las tijeras todavía clavadas en el pecho.

Al año siguiente Carolina seguía estudiando en el convento y todo el mundo creía que Verónica se había fugado con aquel joven del que se había enamorado, pero la noche en la que se celebraba el aniversario de la muerte de Verónica, Carolina comenzó a escuchar un ruido de pasos en el corredor que se dirigían a su habitación, de repente la puerta se abrió y Carolina fue incapaz de abrir los ojos hasta que un escalofrío recorrió su cuerpo estremeciéndola de miedo que le hizo abrirlos y observó el cuerpo putrefacto de su amiga la cual sujetaba en las manos las tijeras con el lazo rojo. En cuestión de segundos Verónica clavó las tijeras en el corazón de su amiga dándole muerte.

Al día siguiente las hermanas de la orden hallaron sobre la cama de Carolina las tijeras con el lazo rojo y una pequeña Biblia en cuyas tapas Carolina relataba lo sucedido una noche hacía ya un año cuando por celos había matado a su mejor amiga.

Se dice que el espíritu de Verónica todavía vaga buscando venganza y que para invocarla es necesario una tabla de ouija, una Biblia abierta por la mitad y unas tijeras abiertas rodeadas por un lazo rojo, pero esto es muy peligroso de hacer, ya que si aparece Verónica y encuentra a alguien en la reunión con los mismos sentimientos de celos y odio que su amiga Carolina, le clavará las tijeras en el corazón.

Si te pones delante de un espejo de noche y a oscuras en un cuarto de baño con tres velas encendidas, e invocas a Verónica diciendo su nombre tres veces durante tres veces (una por cada vela) aparece reflejado en el espejo la fecha de tu muerte en el vaho producido por las velas.

 

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19 pensamientos en “cuento 6 VERÓNICA

  1. Con un cuento como este… NI DE VAINA haria el experimento ese de las velas en el bano (el ojo pelao’!!!) ni mucho menos imaginarme que voy a conseguir el kit de “invocando a Veronica” jugando la ouija… AVE MARIA PURISIMA!!!

  2. En el colegio de monjas donde yo estudié, dicen que el piano del salón de actos sonaba solo. ¿Habrá una historia parecida? YA VIENE HALLOWEEN!!!!

  3. Ay mari te tengo abandonada mana, pero debo de confesar que el fondo negro no mi gusta :(…. y me cuesta leer… ojo sin ánimos de criticar por mal, ni mucho menos….sólo que se me dificulta la cosa

  4. Hola María!!!
    Caramba el Hallowen está profundo por estos lados, jejeje

    Acabo de leer los cuentos, pero este y el de “No sólo los perros lamen” son para alucinar…y ahora no quiero ir solita al baño, jejejejeje (De verdad que estos dos dan terror).

    Están re-buenos. El de Horacio Quiroga excelente, como todos los suyos.

    Te extrañé Mariíta…

    Un besote.

  5. Pingback: Cuento 6 La puerta del cementerio « Arepitas de maria caraota

  6. chama Ni de Vaina hago lo del espejo(opino lo mismo que Marlon) OJO OJO cuidado se te ocurre hacerlo mas bien te canto la cancion de veronica:

    Matame VERONICA por todos mis celos y hazme jugar a la ouija un dia mas…………jejejeje:D

  7. jajajaja este cuento esta bien fino!!!!!! pero haora no quero dormi solito XD bueno ademas de (no solo los perros lamen) este esta buenisimo pero ahora ni de vaina prendo una vela frente un espejo

  8. shaa
    no me da miedo
    pero es mi favoritoo
    hahahaha
    y es pa una
    tarea y aprovecho pa
    asustar a los de
    mi salon
    tontos
    vueno esta
    bn placa y no paasa
    nada

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