Soy una amante empedernida de la fauna lo confieso. Cuando vivía en Venezuela alucinaba con las guacamayas que se paraban en mi tendedero todas las mañanas a pegar alaridos demandando a grito limpio su parte del botín que le había saqueado a mi mama en la noche anterior de su nevera. No adopte a todos los perritos de Caracas ni a todos los gatos porque soy alérgica a sus pelos pero ganas no me faltaron. Y este amor por los animales es de toda la vida. En la en apartamento de mi mama llegamos a tener tres acuarios llenos de peces, seis pollos, tres hámster, dos conejos, 2 periquitos australianos y tres perritos. Todos regalados de fiestas infantiles y muchos mamas yo quieros.
Mi abuela en Margarita tenia un corral detrás de la casa donde tenia gallinas, chivos, cochinitos, patos y en el estanque peces. A parte de que mi tío tenia un criadero de pollos donde tenia alrededor de mil pollos todos piando al mismo tiempo. :S
Algunas mascotas tuvieron mejor suerte y se la llevaron a la casa del Sr. José en Los Teques, porque tenían que irse a vivir a un lugar mejor que en un apartamento, pero en otras ocasiones ellos tuvieron desenlaces finales y lloramos desconsoladas en los brazos de mama, uno de los pollitos lo pise, el conejito chillo cuando Pati le jalo la cola, uno de los hámster se creyó superman y se lanzo del 4to piso donde vivíamos, tortuguitas tiesas y pare ud. de contar.
Hoy, El descubrir algún nido en cualquier árbol es toda una fiesta personal que en principio solo compartía conmigo misma. Es algo muy íntimo de verdad este amor por los animalitos libres y silvestres. Al cambiar mi espacio visual de Caracas para acá todo cambia radicalmente y con este se van las palomas, perros, gatos, y todo animal criollo que estaba acostumbrada a ver de toda la vida.
Conejitos silvestres por todos lados, ardillas gordas, chipmonks, pajaritos gorditos como pichi (de Heidi) mapaches, rabipelados, cisnes, extraños patos verdes como el de la comiquita, gansos bellísimos y hasta venados son mi día a día por las calles de Fort Wayne. No hay un día que no vea a uno de ellos.

Pero a diferencia de los animalitos criollos (en mas de una ocasión vi a un perro cacri esperando que la luz se pusiera roja para cruzar) estos animalitos son como mas bruticos para cruzar las calles y la gente o no los ve o les importa un pepino y los atropellan. Creo que es porque las calles son tan largas y hay tan pocos peatones que no saben que hacer cuando les pasa un conejo por el frente.
Hace un mes lloramos como unos pendejos porque atropellamos a un par de mapaches sin culpa
y la semana pasada casi se me sale una chola corriendo como una loca 50 metros para llegar a la tortuga que estaba en el medio de la calle de lo mas tranquilaza pasando para el otro lado y la gente no se paro sino hasta que vieron mis dos poderosas razones rebotar de un lado al otro, enseñando el ombligo y con cara de NOOOOOOOOO!!!!!. Después del rescate me sentí como una idiota pero Maski me dijo que hice bien y me quede tranquila.

El manejar en esta ciudad se me hará inminente en unas semanas, tenemos planes de comprar una casa y voy a tener que viajar solita de mi casa a la universidad. Solo espero no conseguirme con ningún animalito atravesado en la vía. Me voy a sentir muy mal si les pasa algo por mi culpa.













